Cada celebración comienza con una historia distinta
En Irene Lev Signature Events, cada proyecto nace de una conversación, toma forma a través del diseño del evento y cobra vida mediante una producción impecable.
Esta es una selección de proyectos que reflejan nuestra forma de entender el diseño, la producción y la experiencia de celebrar.
“Nos vamos a casar en la finca”
Paloma y Julio · su bodaPaloma y Julio querían casarse en la finca de la familia. En medio de la naturaleza.
Entendimos que nuestra tarea no era transformar el lugar sino revelar su belleza. Cada decisión nació de esa premisa: la paleta, la madera y telas cálidas del mobiliario, las flores, la iluminación. Las cobijas que esperaban a los invitados cuando la temperatura descendió al llegar la noche. Y como cierre con broche de oro tazas de latón del mercado, con caldo clarito de pollo, agua dulce, chocolate caliente y comida calentita al amanecer.
No intervenimos la naturaleza. La invitamos a ser parte de la celebración.
El resultado fue una boda profundamente personal. Una que solo pudo haber sido de ellos.
Creamos memorias únicas. Insustituibles.
Esa es nuestra pasión.
Cherry Blossom Baby
Ariela · celebración de su nacimientoEl concepto creativo para celebración de la llegada de Ariela nació de una inspiración tan delicada como significativa: El cerezo en flor, símbolo de belleza, renovación y nuevos comienzos.
Una puesta en escena etérea y sofisticada, donde la suavidad de las flores, la delicadeza de una paleta cromática inspirada en la poesía del hanami japonés, y cada detalle cuidadosamente diseñado construyeron una atmósfera de dulzura y elegancia.
Un encuentro concebido para celebrar la llegada de Ariela y ese instante, maravilloso y único en el que una nueva historia comienza a florecer.
Una celebración comienza mucho antes de su puesta en escena
Comienza al observar, escuchar, analizar y encontrar “eso” que se convierte en una idea con sentido, criterio y emoción. Construimos eventos que fluyen desde su conceptualización y ejecutamos con precisión impecable.
Los ojos de Eva
Eva · su bat mitzváCelebrar a Eva era celebrar todo lo que ella representa. La bendición de quienes la rodean, la tradición milenaria que la sostiene y la buena suerte que la acompaña.
El concepto nació de ahí. Y de ahí no se apartó ni un centímetro.
Encargamos a artistas del vidrio soplado piezas de colección únicas, en diferentes tamaños, formas y estilos distintos.
Piezas que no se consiguen, sino que se crean. Montadas a distintas alturas, cada una era una escultura única, y así,jugamos con el espacio, redefiniendo la escala del salón.
Flores y velas que acompañaban el espacio.
En cada menú, un pequeño ojo azul de vidrio, sujeto por un hilo rojo.
Un recuerdo de la noche, un gesto de protección, una pequeña parte de la celebración que cada invitado se llevó consigo.
Azul profundo. Luz perfecta. Una celebración que no se repite.
Un evento no es una sucesión de momentos, sino una historia que contar
Comienza meses antes del saludo al primer invitado y continúa hasta el último “gracias por acompañarnos”. Diseñar ese recorrido, para que todo fluya con naturalidad y deje a los invitados con ganas de un poco más es, para nosotros, una de las formas más sutiles de la magia.
“¿Y si nos traemos la playa a la ciudad?”
Todo empieza con las preguntas correctasSus primeras palabras fueron: “yo tengo el gusto tan sencillo que trabajar conmigo es complicado”.
¡Qué lindo reto!
La escuchamos atentamente. Y en lo que decía había algo que ella misma aún no había notado. Sofisticación sencilla, precisión en el lenguaje visual, atención al detalle sin ostentación.
Cuando le preguntamos “¿y si nos traemos la playa a la ciudad?”, todo empezó a tomar forma.
Lo que hacemos es eso, escuchar lo que nos dicen nuestros clientes y dar dirección a esas conversaciones hasta que casi como si fuera una grata sorpresa, descubre lo que realmente quiere.
Después de eso, viene la magia. La de encontrar el concepto exacto, reunir a los profesionales que tienen el talento, la exigencia y el compromiso, para estar a la altura de esa visión y llevarla aún más lejos. Solo de esta forma, bajo la exigencia y el compromiso absolutos se logra que un equipo diverso trabaje con la precisión de uno solo. Esa magia tiene nombre. Estrategia.
Platos con diseño de hojas de mano de tigre sobre manteles verdes. Heliconias, bastón del emperador, aves del paraíso. Las flores tropicales que hacen de Costa Rica lo que es.
Un salón de ciudad convertido en ese pedacito de playa costarricense.
Un evento debe contar su historia
Grabarse en la memoria de quienes lo viven. Convertirse en un punto de referencia. Trascender el momento y permanecer intacto en la memoria
Un octubre lleno de flores
Sharon y Josh · su bodaAlgunas bodas se organizan. Esta la vivimos como si los novios fueran nuestros hijos.
Conocemos a Sharon desde antes de que naciera. Ser parte de su historia de amor no fue un encargo, fue un privilegio.
Sharon sabía exactamente lo que quería y supo comunicarlo con precisión. Cada detalle pasó por su filtro. Cada recomendación nuestra, también. Llevamos la batuta juntas y, en ese espacio compartido, construimos algo completamente fuera de lo establecido y lo tradicional.
La planificación fue exactamente lo que debía ser, una multitud de ideas divertidas, con orden y mucho carácter.
Y es que en esta boda cada detalle contaba. Mascaradas. Chonetes con trenzas tejidas por la mamá de la novia. Alas de luces. Cimarrona…
Una de las fiestas más divertidas que hemos organizado. Y sí, a las tres de la mañana servimos empanadas arregladas, como de una soda tica.
Cuando el talento dicta el diseño
Natalí · su bat mitzváLa niña a la que íbamos a celebrar tiene un talento escénico natural. Eso lo sabíamos desde siempre. Y desde ese momento la dirección fue clara: su fiesta tenía que honrar ese talento.
Les propusimos crear un espacio completamente distinto a todo lo que habían imaginado. Figuras contrastantes pero complementarias. Color, textura y diversión. Una visión que, antes de materializarse, solo existía en nuestra cabeza.
Cubrimos por completo las paredes del salón con láminas impresas de figuras geométricas y florales. Creamos una pared de estantes en el mismo diseño gráfico, con distintas alturas, profundidades y anchos, y con cientos de cajas, bolsas y paquetes llenos de dulces creados para la ocasión.
Supimos que el evento había funcionado incluso antes de abrir las puertas a los invitados.
En esa primera visita íntima al salón, cuando todo está terminado y todavía no ha llegado nadie, la cumpleañera entró, se detuvo y giró lentamente sobre sí misma para verlo todo, recorrimos el espacio. Yo observándola y ella sin poder creérselo.
Durante meses lo habíamos imaginado juntas, ¡ahora estaba frente a ella!.
Natalí solo dijo “wow” y nos abrazó.
La confirmación total del éxito del evento llegó después, cuando los niños en un gesto tan poco característico de los adolescentes, abandonaron su propia área y se fueron bailando hacia donde estaban los adultos. En ese momento, la fiesta dejó de estar dividida por edades y se convirtió en una sola celebración.
Eso no se diseña. No se impone. Pero no es fortuito. Se construye.
Y cuando sucede, sabes que la fiesta encontró su propia energía.
That party rocks.
Eso no se planifica.
Escuchando a Dalia
Dalia · su fiesta de bat mitzváEn algunas celebraciones, lo esencial es la personalidad de quien las celebra.
La primera vez que nos sentamos a conversar con Dalia, que en ese momento tenía once años, nos llevamos una gran sorpresa. Tenía muy claro que no quería una fiesta tradicional, de colores suaves ni con un tema “girly”. Quería una fiesta de grafiti.
Nos habló de manteles salpicados de pintura, barriles como bases para las mesas y espacios que los invitados pudieran intervenir artísticamente.
Pero entendimos que no era solo hacer una fiesta de grafiti. Teníamos que interpretar esa idea, enriquecerla y darle una dirección creativa que sorprendiera a todos, incluso a la propia Dalia, sin perder nunca la esencia de lo que ella había imaginado.
Así nació un universo urbano. Un espacio donde convivían el neón, los grafismos, las texturas, el mobiliario ecléctico y los rincones pensados para descubrirse poco a poco.
Encontrar el lugar indicado tomó tres meses de búsqueda, visitas, scouting y muchas opciones descartadas. No buscábamos simplemente un espacio disponible. Buscábamos un lugar con suficiente personalidad para sostener la celebración que estábamos imaginando para Dalia.
Finalmente, después de meses de búsqueda, llegamos al espacio que cumplía exactamente con lo que necesitábamos.
Era un espacio inesperado, ecléctico y profundamente diseñado. Algo así como caos en orden, donde aunque nada obedecía a una misma regla de diseño, todo tenía sentido. Pisos de cemento, bicicletas suspendidas del techo, plantas y helechos, objetos sorprendentes y una enorme esfera de vidrio flotando sobre lo que sería la pista de baile. No había un rincón indiferente. Adonde se dirigiera la mirada, había intención, carácter. Como Dalia lo había soñado.
A partir de ahí, construimos una celebración que hablaba de ella en cada detalle. El puesto de street food, la estación de Churchills, el food truck de mango verde, la pared de donas y los selfie spots.
En el corazón del espacio, diseñamos y produjimos una pista de baile impresa, con el monograma y la paleta de colores creados para el evento. Bajo aquella enorme esfera suspendida, la pista se convirtió en uno de los grandes puntos focales de la celebración, no solo el lugar donde sucedería la fiesta, sino una pieza más de su identidad visual.
Cada elemento nació de una misma visión y fue pensado, diseñado y elegido específicamente para ella.
No era una fiesta que podía pertenecerle a cualquiera. Era, inequívocamente, la fiesta de Dalia.
Un jardín botánico
André · su fiesta de bar mitzváHabía emoción en el aire desde el primer paso dentro del salón.
Jugamos con los contrastes. Lo urbano y lo orgánico, lo rígido y lo suave, lo estructurado y lo vivo. Mesas cuadradas y rectangulares, composiciones florales altas y bajas, hierro negro, cemento, orquídeas, vajilla de vidrio en azules y blancos y textiles crudos construían un lenguaje visual lleno de intención.
Una de las decisiones que definió por completo la atmósfera del evento, fue intervenir por primera vez las paredes del salón con grandes drapeados de tela. Y el espacio cambió por completo. Ganó movimiento, calidez y una nueva identidad.
En el centro, un jardín botánico serpenteaba por el salón y se convertía en el gran buffet de la celebración.
El área de niños tenía su propio universo, con juegos, lounges, mesas en diagonal y un stand de Nutella diseñado especialmente para André.
Y antes de abrir las puertas, recorrimos el salón terminado con nuestros clientes. Ver su emoción al descubrir, por primera vez, todo aquello que durante meses habíamos imaginado juntos fue la confirmación más poderosa.
Nada estaba ahí por azar. Todo había sido pensado para que el espacio dejara de ser un salón y se convirtiera única e irrepetiblemente en el Bar Mitzvah de André.