Cada celebración comienza con una historia distinta.

En The Atelier of Signature Events, cada proyecto nace de una conversación, toma forma a través del diseño del evento y cobra vida mediante una producción impecable.

Esta es una selección de proyectos que reflejan nuestra forma de entender el diseño, la producción y la experiencia de celebrar.

“Nos vamos a casar en la finca”

‍ ‍Paloma & Julio

Paloma y Julio querían casarse en la finca de la familia. En medio de la naturaleza.

Entendimos que nuestra tarea no era transformar el lugar sino revelar su belleza.

Cada decisión nació de esa premisa.

La paleta, la madera cálida del mobiliario, las flores, la iluminación.

Las cobijas que esperaban a los invitados cuando la temperatura descendió al llegar la noche.

No intervenimos la naturaleza. La invitamos a ser parte de la celebración.

El resultado fue una boda profundamente personal. Una que solo pudo haber sido de ellos.

Creamos memorias únicas

Insustituíbles

Esa es nuestra pasión

Un evento debe contar su historia.

Grabarse en la memoria de quienes lo viven.

Convertirse en un punto de referencia.

En algo atemporal.

Eso es lo que hacemos.

Eventos que trascienden.

Celebrando el nacimiento de Ariela.

Cherry Blossom Baby

El concepto creativo para celebración de la llegada de Ariela nació de una inspiración tan delicada como significativa: Cherry Blossom, símbolo de belleza, renovación y nuevos comienzos.

Una puesta en escena etérea y sofisticada, donde la suavidad de las flores, la delicadeza de una paleta cromática inspirada en los cerezos en flor, y cada detalle cuidadosamente diseñado construyeron una atmósfera de dulzura y elegancia.

Un encuentro concebido para celebrar la llegada de Ariela y ese instante irrepetible en que una nueva historia comienza a florecer.

Los ojos de Eva

Un símbolo milenario, hecho presente.

Celebrar a Eva era celebrar todo lo que ella representa.

La bendición de quienes la rodean, la tradición que la sostiene y la buena suerte que la acompaña.

El concepto nació de ahí.

Y de ahí no se apartó ni un centímetro.

Encargamos a artistas en glass blowing piezas de colección únicas, en tres tamaños y todos en estilos distintos.

Piezas que no se consiguen, sino que se crean, montadas en distintas alturas, cada una, una escultura única, jugaron con el espacio y redefinieron la escala del salón.

Mesas de espejo. Sillas transparentes con marco dorado para los niños. Dos estilos de sillas de terciopelo para los adultos. Platos en azul intenso.

Flores y velas que no iluminaban el espacio, lo habitaban.

En cada menú, un ojito de vidrio con hilo rojo. No solo un detalle, un obsequio. Un guiño al concepto que estuvo presente desde la primera conversación.

Azul profundo.

Luz perfecta.

Una celebración que no se repite.

Sus primeras palabras fueron: "yo tengo el gusto tan sencillo, que trabajar conmigo es complicado."

Qué lindo reto.

La escuchamos atentamente. Y en lo que decía había algo que ella misma aún no había nombrado: sofisticación sencilla, precisión en el lenguaje visual, atención al detalle sin ostentación.

Cuando le preguntamos "¿y si nos traemos la playa a la ciudad?", todo empezó a tomar forma.

“¿Y si nos traemos la playa a la ciudad?”

Todo empieza con las preguntas correctas.

Lo que hacemos es eso: escuchar lo que se dice y dar dirección a esas conversaciones hasta que el cliente se sorprende de sí mismo y descubre lo que realmente quiere.

Después de eso, viene la magia. La de encontrar el concepto exacto, seleccionar a los proveedores que lo entienden, y lograr que un equipo diverso trabaje con la precisión de uno solo. Esa magia tiene nombre: estrategia.

Platos con diseño de hojas de mano de tigre sobre manteles verdes. Heliconias, hojas de mano de tigre, ginger roja, aves del paraíso. Las flores tropicales que hacen de nuestra Costa Rica la belleza que es. El área de postres coronada por un conjunto de lámparas de fibras naturales y el buffet vestido con textiles de diseño tropical.

Un salón de ciudad convertido en ese pedacito de playa costarricense.

Siempre salimos de lo común.

Continuando con el tema de la playa, la noche siguiente… transparencias, platos base que parecen la espuma de las olas, tonos plateados, naranjas encendidos, troncos de mar y una mesa en serpentina, semejando también el oleaje marino.

Una celebración comienza mucho antes de su puesta en escena

Comienza al observar, escuchar, analizar y encontrar aquello que puede convertirse en una idea con sentido, criterio y emoción.

Construimos eventos que fluyen desde su conceptualización y ejecutamos con precisión impecable.

Un octubre lleno de flores

Sharon & Josh

Algunas bodas se organizan.

Esta la vivimos como si fueran nuestros hijos.

Conocemos a Sharon desde antes de que naciera. Ser parte de su historia de amor no fue un encargo, fue un privilegio.

Sharon sabía exactamente lo que quería y supo comunicarlo con precisión.

Cada detalle pasó por su filtro.

Cada recomendación nuestra, también. Llevamos la batuta juntas y en ese espacio compartido, construimos algo completamente fuera de lo establecido y lo tradicional.

Sillas de diferentes formas y colores. Mesas distintas formando una gran mesa, family style.

Puentes llenos de flores coloridas. Velas y lamparitas que llenaron el ambiente de calidez.

Una pista de baile de espejo, enmarcada en follaje y flores, y lámparas de bambú, mimbre y yute de distintos tamaños.

El planning fue exactamente lo que debe ser: una multitud de ideas divertidas, con orden y mucho carácter.

Y es que en esta boda, cada detalle contaba. Máscaradas. Chonetes con trenzas tejidas por la mamá de la novia. Alas de luces. Cimarrona…

Una de las fiestas más divertidas que hemos organizado. Y sí, a las 3 de la mañana servimos empanadas arregladas, como de una soda tica.

Irrepetibilidad

“La cualidad de aquello que, por haber sido concebido desde una historia única, no admite réplica, fórmula ni sustitución”.

Cuando el talento dicta el diseño

Celebrando a Natalí.

La niña a la que íbamos a celebrar, tiene un talento escénico natural. Eso lo sabíamos desde siempre. Y desde ese momento, la dirección fue clara: su fiesta tenía que honrar ese talento.

Les propusimos crear un espacio completamente distinto a todo lo que habían imaginado. Figuras contrastantes pero complementarias. Color, textura y diversión.

Una visión que, antes de materializarse, solo existía en nuestra cabeza.

Cuando las primeras muestras de colores, texturas y diseño tomaron forma física, todo encajó tal y como lo habíamos propuesto.

Cubrimos por completo las paredes del salón con láminas impresas de figuras geométricas y florales, diseñadas para convivir desde el principio. Creamos una pared de estantes en el mismo diseño gráfico, pero con distintas alturas, profundidades y anchos, y con cientos de cajas, bolsas y paquetes llenos de dulces creados para la ocasión.

En el centro, una mesa de vidrio completamente transparente, liviana, luminosa, el balance perfecto. Sobre esta y al lado, sillas plateadas.

Alturas distintas.

Más dulces.

Las lámparas del salón se convirtieron en parte de la decoración: flores reales y gotas de cristal que brillaban con el calor de las luces de colores.

La mesa de buffet de los niños, empotrada en una de las paredes, fue vestida con flores de papel gigantes y una estructura que unificaba el diseño general. Estaciones de tatuajes de henna, creación de pulseras, mango verde y una pista de baile con luces led de colores.

Una escenografía.

Supimos que había funcionado cuando la cumpleañera entró al salón, dio una vuelta de 180 grados, dijo ¡WOW! y nos abrazó.

Y cuando los niños, que llevaban horas bailando sin parar, se fueron bailando al área de los adultos.

Eso no se planifica.

Pero cuando sucede… that party rocks.

La creatividad no es inspiración.

Es trabajo racional.

Es la libreta con el lápiz siempre dispuestos en la mesa de noche.

Es la imagen que aparece y encaja perfectamente en el concepto.

La creatividad necesita dirección, criterio y capacidad de ejecución.

Escuchando a Dalia

En algunas celebraciones, lo esencial es la personalidad de quien las celebra.

La primera vez que nos sentamos a conversar con Dalia, que en ese momento tenía 11 años, nos llevamos una gran sorpresa.

Dalia tenía muy claro que no quería una fiesta tradicional, de colores suaves ni con un tema “girly”.

Quería una fiesta de grafiti.

Me habló de manteles manchados con pintura, barriles como bases para las mesas y espacios que los invitados pudieran intervenir artísticamente.

Pero nosotros entendimos que no era solo hacer una fiesta de grafiti.

Teníamos que interpretar esa idea, enriquecerla y darle una dirección creativa que sorprendiera a todos, incluso a la propia Dalia, sin perder nunca la esencia de lo que ella había imaginado.

Escucharla con atención nos permitió descubrir que, más que reproducir una idea literalmente, podíamos traducirla en un concepto con identidad propia.

Así nació un universo urbano.

Un espacio contemporáneo donde convivían el neón, grafismos, texturas, mobiliario ecléctico, selfie spots y rincones pensados para descubrirse poco a poco. Un lugar donde cada elemento formaba parte de una misma historia y donde nada estaba ahí por casualidad.

Encontrar el lugar indicado nos tomó tres meses.

A partir de ese momento, todo comenzó a tomar forma, hasta construir una celebración que hablaba de Dalia en cada detalle.

Trabajar con Dalia y con su familia fue, además, una de las experiencias más divertidas y gratificantes que he vivido como Planner.

Su entusiasmo, su apertura para explorar ideas diferentes y la confianza que depositaron en nosotros hicieron que el proceso creativo fuera tan memorable como la celebración misma.

Un jardín botánico

Había emoción en el aire desde que se entraba al venue.

Jugamos con lo urbano y lo orgánico, lo duro y lo suave, lo estructurado y lo vivo.

Todo conviviendo en el mismo espacio, con una lógica que sin explicación, se sentía natural.

El jardín botánico, entre drapeados sinuosos, intervino el salón. Las columnas de hierro, urbanas, estructuradas, rígidas, de las cuales con delicadeza y suavidad, caía follaje, enmarcaban el jardín y marcaban el umbral hacia el área de buffet.

Macetas de cemento llenas de flores delicadas y de colores suaves, sobre bases de hierro. Orquídeas flotantes… Cada elemento repitiéndose sobre las mesas como un motivo que se reconoce sin haber sido visto antes.

Esa es nuestra firma.

Estrategia, criterio, intención.