En sus propias palabras
Irene organizó la fiesta de mi hija y desde el primer día hizo un «click» muy especial con ella. Entendió que Dalia no quería una fiesta tradicional. Ella quería grafiti… Irene lo convirtió en una experiencia urbana. Entendió a la perfección lo que queríamos, respetó nuestras ideas y aportó su experiencia para hacer el evento aún más especial. Y tal como nos prometió desde la primera reunión, el día de la fiesta nosotros fuimos como invitados. Ella dirigió y se encargó de todo, y nosotros solo llegamos a disfrutar.
Mucho antes de contratarla había visto su trabajo y escuchado excelentes referencias, y no tuve ninguna duda de que quería que fuera ella quien estuviera a cargo de nuestro evento.
Desde el primer momento Irene nos orientó con su experiencia y aportó ideas con un criterio impecable para cada uno de los detalles del evento. Su buen gusto, creatividad y organización hicieron que todo fuera un éxito.
Gracias, Irene, por hacer de un momento tan importante en la vida de mi nieto un recuerdo inolvidable para toda nuestra familia.
Trabajar con Irene es toda una aventura y un gusto. Todo fluye fácilmente. Escucha y tiene el don de captar exactamente lo que uno quiere, aporta su experiencia y recomendaciones expertas.
¡Todavía me dan escalofríos de la emoción cuando veo las fotos!
La suma de cada uno de los detalles, conversados, planeados y ejecutados con tanto cariño y profesionalismo a la vez, hizo que mi evento fuera un sueño hecho realidad; y, bajo la dirección de Irene, realmente disfrutamos ese día como ella lo prometió… ¡como los invitados de honor!
Con Irene es un placer personal trabajar, no solo por su parte humana sino por la emoción que le imprime a cada detalle del planeamiento, y su entrega sin importar qué tan grande e importante sea ese detalle. Es sumamente creativa y conecta con el cliente de una forma única. ¡Gracias, Irene, por tu pasión!
Irene hizo un trabajo increíble con nuestra boda. Desde el primer momento entendió exactamente la visión que teníamos y la hizo realidad de una forma aún más linda de lo que imaginábamos.
Cada detalle —la decoración, la música y la atmósfera— reflejaba exactamente lo que queríamos. Todo se sintió auténtico y muy «nosotros».
Nuestros amigos y familiares, especialmente los que viajaron a Costa Rica para la boda, todavía hablan de lo hermosa y divertida que fue.
Mi hermanita menor me pidió encargarme de la preparación de su boda, y de ahí que me recomendaran a Irene como organizadora. Desde el momento de la planeación comprendió perfectamente lo que queríamos, y nos apoyó muchísimo en la organización del día soñado de mi hermanita. ¡El resultado del evento fue hermoso, un día lleno de detalles y magia! Toda la familia se llevó un recuerdo muy bonito de la celebración, hasta el día de hoy.
Quiero agradecer a Irene su excelente trabajo y dedicación en la organización del bar mitzvá de mi hijo. Desde el primer momento demostró un gran profesionalismo, sensibilidad y atención a cada detalle.
Supo escuchar y transformar nuestras ideas en una celebración preciosa, elegante y llena de momentos especiales. Su acompañamiento durante todo el proceso nos permitió disfrutar plenamente de cada instante y vivir un día verdaderamente inolvidable.
El trabajo que Irene realizó para la celebración de los 50 años de mi esposa fue excepcional. Comenzó evaluando el lugar donde tendríamos el evento, y ahí nació su creatividad y profesionalismo: buscando opciones, presentando propuestas, presupuestos.
Se encargó de todo, desde el mobiliario hasta la música, el menú, las bebidas y el entretenimiento. Supervisó cada detalle e hizo que pudiéramos disfrutar, delegando en una experta que nos acompañó de principio a fin.
Fue un evento inolvidable. Sorprendió a la cumpleañera y a los invitados y, lo más importante, disfrutamos tranquilamente de un momento especial.